Moshu: un cafecito cálido, acogedor, familiar y muy rico

Si tuviera que elegir un lugar donde ir cada día sin cansarme sería una cafetería. Pero no de esas que son cadena o que están siempre llenas de gente, que no importa si te atienden bien o mal, total atrás tuyo hay 20 personas más haciendo cola. Sino aquellas que realmente se preocupan por el cliente, te hacen sentir como en casa y no importa que estén sobrepasados, siempre te atenderán con una sonrisa.

Eso y mucho más es Moshu, una cafetería en Saavedra, ubicada en medio de un barrio al cual le cambió la cara completamente. Su dueño y creador es Lucas, a quien siempre vas a ver si visitas el local, quizás adentro controlando que las cosas estén como se debe y que todos se vayan contentos, o paseando por el barrio con su hijo, su mujer y su perro.

Hace unas semanas me junté con Lucas en Moshu, una tarde calurosa de septiembre, que parecía que ya se venía el calor. Era miércoles a la tarde y aún no había tanta gente en el local, pero a medida que pasaba el tiempo llegaba más y más personas para la merienda. Con agua y pomelada de por medio, comenzamos con la historia.

El proceso de creación de esta hermosa cafetería no fue nada fácil. Lucas era director de ventas de Argentina y Uruguay en una empresa de insumos de reposteria; visitaba panaderías, supermercados a los que les vendía y “veía que todos hacían las cosas no tan bien y les iba bien, o eso parecía”. Empezó a surgirle la idea de un lugar de tortas propio, distinto a lo que es Moshu, para salir de la relación de dependencia.

Foto de @compartimoshu

 

Trabajó con un pastelera, hoy amiga, que le desarrolló una gran parte de la pastelería. Con eso, el proyecto ya estaba en marcha; por meses buscó local, hasta que dio con el indicado. Pero unos siete meses antes de que naciera Moshu falleció su padre, así que abandonó el proyecto y se dedicó a vender en su negocio de antigüedades, que le recordó el amor que tenía por ellas, por eso en el local hay tantas.

En ese momento Lucas había perdido las ganas de todo ese proyecto. Viajó a Estados Unidos a visitar a su hermano, y estando en un local muy lindo le surgió la voluntad de retomarlo. Fue su hermano quien le dijo “Porque no dejas de hablar y lo haces”. Así fue, volvió a Buenos Aires y puso en marcha el local.

 

 

“Moshu es familia”, dice Lucas ¿Por qué? Lo hicieron entre todos, lo diseñó su mamá, Marta Dubroff, y del branding se encargó su hermana con Cobra Branding, su emprendimiento. Para la hermosa decoración que tienen hoy él le dijo a su madre:  “si logramos que esto quede como el living de tu casa, está bien”. 

Lo que buscaron crear -y lograron a la perfección- era un lugar cálido, acogedor y familiar, que al menos dos de esas tres palabras dice la gente cuando va por primera vez. Según Lucas “no es un lugar para cualquiera, es para foodies o para aquellos que estén dispuestos a entrar y experimentar”. 

¿Qué es lo que más te gusta de Moshu?

Desde el punto de vista de emprendedor lo que más me gusta es la sorpresa de la gente, cuando los veo despues de probar algo cerrando los ojos y diciendo “wow, esto es espectacular”. Después me acerco a preguntarle que tal y a veces la gente se levanta o me reconoce viene me saluda y me dice “te felicito, esto es excelente, me encanta el local, no pueden ser tan buenos”. Eso es lo que más disfruto porque en realidad es como un premio a una obsesión casi patalógica por cada una de las cositas. La satisfacción real que tiene la gente cuando viene y experimenta el combo de sentirse como en casa, comiendo algo delicioso y que el que atiende lo haga sentir cómodo, eso me encanta.

Y bueno, dedicarme a lo que yo siempre soñe: algo propio, un lugar donde yo pueda poner mi impronta y decir algo también. Poder deleitar a todos los pequeños nichos con algo, ya sean vegetarianos, veganos, fanáticos de lo dulce. 

 

Eso es Moshu, un lugar en el que cualquiera que vaya se siente cómodo y se va contento. La especialidad es la pastelería, particularmente las increíbles tortas. No siguen modas, por ejemplo su especialidad, la Red Velvet, comenzaron a hacerla porque Lucas viajó, la probó y le gustó. Para el mediodía también hay alternativas: ensaladas, sandwiches copados y algunos platos más elaborados como la ternera braseada.  “Nada es cinco puntos, todo es ocho o nueve para arriba”, y doy fe que es así. No hay nada que pruebes y no te guste.

Tienen que ir a conocerlo, van a pasar un buen momento, comer rico y los van a atender muy bien. Después de conocer la historia, empezás a sentirlo de otra manera.

 

Moshu es uno de mis lugares preferidos para merendar o desayunar. Abrieron hace ya dos años y todo sigue siendo igual de bueno. Entrevisté al creador, Lucas, que me contó esta historia increíble
Suscribite y enterate todas las novedades!



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *