Guía Gastronómica

La Cava Del Querandí

Además de ser conocidos por el dulce de leche, el asado y los alfajores, la Argentina también tiene fama por sus vinos. En el país existen muchos viñedos, en los que se producen muy buenos vinos, que cualquier fanático disfruta. 

Últimamente se le está prestando más atención a esta bebida, dándole más protagonismo en las comidas, alentando a las personas a probar algo distinto e interiorizarse en el tema.

Hace poco fuimos a La Cava de El Querandí en San Telmo. Es una vieja casona cuyo objetivo es, no sólo que el cliente coma bien, sino que además pueda apreciar la industria vitivinícola de Argentina. Para esto ofrecen distintas experiencias que invitan a conocer un poco más acerca del vino.

En esta ocasión tuve la oportunidad de disfrutar una cena maridada de tres pasos que contaba con entrada, plato principal y postre, cada uno acompañado de una copa de vino que completaba a la perfección cada plato. De cada uno se pueden elegir entre tres opciones diferentes, todas súper tentadoras.

En mi caso elegí de entrada el crostin del mar (con hongos y langostinos); luego el entrecot al malbec con cebolla, batata, morrón y choclo; y para terminar la mousse de chocolate. Era todo demasiado abundante, pero sobre todas las cosas exquisito.

Antes de los platos traen una panera espectacular, tiene muchos pancitos diferentes todos calentitos y tiernos.

La entrada era fantástica, venían dos tostas: una con langostinos y kanikama, y la otra con hongos; ambas estaban bien cargadas.

El principal se llevó todos los elogios, es que realmente no podría haber sido mejor. La carne estaba en el punto justo, el sabor era medio dulzón y, si bien se sentía el gustito al vino, no era invasivo, tenía la cantidad justa. El acompañamiento también cabe destacarlo, porque era ideal para esa preparación. Si son amantes de lo agridulce no pueden dejar de probarlo.

Para terminar vino el postre, que era una mousse de chocolate fantástica. A penas aireada, con un gusto intenso a chocolate y con las nueces que le aportaban una textura genial.

Disfruté muchísimo esta cena, recomendadisima para todos los amantes del vino, quienes quieren ampliar su paladar o, porque no, sumar una grata experiencia gastronómica en su vida.

El sitio es acogedor, demasiado tranquilo. Todos los mozos son muy amables y están atentos a cualquier inquietud o inconveniente que tengan. Además hay un sommelier, quien te explica sobre cada vino que vas a probar y todo lo que ofrecen allí.

Si vienen de visita a Buenos Aires, también es una gran oportunidad para conocer un poco más sobre la cultura vitivinícola del país!

Dirección: Perú 322, Buenos Aires

Una experiencia súper linda, ideal para los fanáticos del vino. Te interiorizan en el tema, aprendes un poco más sobre la bebida y cómo acompañar determinados platos. No se lo pueden perder
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